Mas de 175 años de historia
Simón Coll nació en 1840, en Sant Sadurní d’Anoia, Barcelona. Desde entonces, 6 generaciones familiares han contribuido a lo que Simón Coll es hoy.
Cada generación ha llevado a cabo su cometido de una forma algo diferente a su antecesora, afrontando retos diferentes y aprovechando nuevas oportunidades. Ésta es nuestra historia.
1840 - 1880
Descubrimos y empezamos a amar nuestro oficio
Simón Mestres, era el segundo hijo de una familia de viticultores de Sant Sadurní. Al no ser el “hereu”, inició un nuevo negocio, unos portales más allá de la casa familiar, abriendo un establecimiento de productos coloniales de alimentación como el cacao y el café. Gracias a este contacto cotidiano con el cacao, Simón Mestres aprende el oficio de chocolatero, con el objetivo de dar un servicio adicional a los clientes de su establecimiento. Empieza a conocer la materia prima, que trabaja con sus propias manos. En este momento, hacer chocolate era dar un servicio más que elaborar un producto. Esta etapa representa la relación directa con el cacao que desde el inicio ha tenido Simón Coll y a partir de éste, la creación del chocolate desde el haba de cacao a partir de una implicación personal con su elaboración.
1880 - 1910
Creamos el primer producto bajo la marca SIMÓN
De esta etapa fecha el primer envoltorio conocido de Simón Coll, en el que aparece la marca SIMÓN, rodeada de una ilustración realizada mediante la técnica de grabado al boj. El grabado reúne en una misma escena tres acciones relacionadas con las tres materias primas implicadas en la fabricación del chocolate tradicional, en sus tres entornos característicos: Por un lado, el azúcar siendo recolectado de una plantación de caña, la harina en el momento de la siega del trigo, y finalmente el cacao, siendo transportado en un bergantín de carga por mar, de un continente a otro. Esta primera envuelta constata la evolución de la actividad desde servicio a producto. Puede considerarse también la primera acción de marketing de Simón Coll: la creación y plasmación de una marca junto a la narración de una historia que informa sobre la procedencia de los ingredientes del chocolate SIMÓN. El envoltorio sigue vigente en la actualidad siendo un elemento identificativo de ésta.
1910 - 1940
Introdujimos la mecanización.
Construimos nuestra primera red comercial
En esta etapa se funcionó con bastante normalidad a pesar de la Guerra Civil Española. Tiene lugar la primera mecanización en un espacio contiguo al obrador artesanal. Se incorporan máquinas de molturación, refinado y conchado. Esto permite elaborar mayor cantidad y variedad, con mejor calidad lo que supone el despegue de la marca SIMÓN más allá del ámbito de la clientela de la tienda y municipio. Se crea la primera red comercial. En este momento es cuando empiezan a separarse las dos actividades productivas dentro de Simón Coll, una separación que aún sigue hoy en día: el chocolate, elaborado con la ayuda de la mecanización, y una actividad complementaria: la pastelería-bombonería, donde se elaboraban bombones y pasteles con el chocolate.
1950 - 1973
Innovamos en sabores y texturas.
Hicimos publicidad por primera vez.
Nos expandimos comercialmente a nivel nacional
Miquel Coll fue pastelero a la vez que chocolatero. Sentía pasión por las dos actividades, y se preparó y buscó la excelencia en ambas. Gracias a su pasión por el trabajo del chocolate, Miquel creó nuevas formulaciones de ganaches y bombones que hoy en día aún son exitosas en Simón Coll. Durante esta etapa, después de sucesivas ampliaciones de la fábrica dentro del mismo edificio, la necesidad de más maquinaria llevó a la decisión de trasladarla a un edificio de nueva construcción. A nivel de red comercial también se avanza en alcance geográfico. Miquel Coll optó por hacer un chocolate de calidad, trabajar con buenos ingredientes y maquinaria adecuada para conseguir una textura fina. En esta etapa se iniciaron las primeras acciones de comunicación y promoción en los medios, con anuncios de radio y álbumes de cromos.
1980 - 2004
Nos especializamos para crear productos nuevos y diferentes.
Innovamos en producto y procesos.
Apostamos por la tecnología y la calidad.
La incorporación de Xavier Coll a la dirección a principio de los 70, coincidió con a construcción en marcha de una nueva fábrica.
En 1972 Xavier Coll adquiere la marca Chocolate Amatller Barcelona, integrando su fabricación en las instalaciones en Sant Sadurní d’Anoia, garantizando así la continuidad de esta marca histórica y bicentenaria.
Era una época de turbulencias a nivel mundial, como la crisis del petróleo del 73 y la inflación. Al mismo tiempo, cada vez era mayor la competencia de marcas internacionales que entraban en el mercado español. Este entorno difícil Xavier decidió apostar por la innovación.
Para conseguir diferenciación respecto los competidores, Xavier Coll identificó segmentos dentro del mercado del chocolate donde Simón Coll pudiera aportar valor. De ellos destacaron los chocolates de temporada o estacionales, en especial Navidad y Pascua.
Con la aparición de nuevas tecnologías estándar aplicadas a la industria, como los motores paso a paso inicialmente y después los robots, Xavier vio la oportunidad industrial para Simón Coll: una empresa pequeña podía aspirar a algo más que limitarse a hacer lo mismo que los demás: podía hacer productos nuevos y diferentes con series relativamente cortas sin renunciar a ser competitiva en precio. Gracias a la introducción de la robótica en las plantas de producción, Simón Coll consiguió crear productos diferenciados de la competencia, a escala industrial.
Otro paso que marcó la estrategia futura de la empresa fue la apuesta por la internacionalización, iniciando la actividad exportadora en 1991.
2004 - Actualidad
Poner en valor la marca Simón Coll
Ampliamos horizontes: nos dirigimos allá donde vaya el consumidor de chocolate.
Celebramos y contribuimos a la revolución de la cultura del cacao y el chocolate.
En el año 2004 Maria Coll, hija de Xavier Coll y sexta generación familiar se incorpora a la gestión de Simón Coll S.A.
Maria, que se había formado académicamente y profesionalmente en el mundo de los negocios y el márketing en otras empresas, vio que 2004 era el momento de continuar el relevo generacional de Simón Coll y trazar junto con su padre Xavier las líneas estratégicas de futuro.
Se identificaron los valores principales de la marca Simón Coll: Autenticidad, “expertise” chocolatera, calidad de producto, creatividad, cercanía.
En el segmento de productos de temporada e infantiles, que había sido el motor de crecimiento hasta el momento y tomando como base la fabulosa gama de productos ya existente, se apostó por la creatividad en nuevos diseños de envoltorios, realizados por reconocidos ilustradores e ilustradoras de libros. A partir de entonces, los productos de temporada e infantiles de Simón Coll además de ser productos de chocolate calidad, también transmitirían emociones y calidad por fuera.
Además, María decidió orientarse a las nuevas tendencias en el mercado de chocolate, a los consumidores que en su día a día buscan cada vez más productos con alto contenido en cacao, en formatos adaptados a su estilo de vida. Era el momento para que Simón Coll lanzara al mercado una nueva línea de tabletas, chocolatinas y chocolates a la taza, creando para ello nuevas formulaciones, nuevos moldes, nuevos envases más adecuados a su uso en el día a dia.
Una vez la estrategia de desarrollo de la gama de productos estuvo encaminada, María Coll vio que era el momento para que la marca Simón Coll, aún no suficientemente conocida, tuviera un empuje en comunicación. Es en el año 2009 cuando se tomó la decisión de crear un espacio de marca visitable, que fue innagurado 3 años después: el Espai Xocolata Simón Coll. El Espai Xocolata Simón Coll es hoy un lugar visitado por 50.000 personas al año, donde el visitante puede descubrir Simón Coll y aprender sobre la cultura del chocolate.
Llegó también el momento de dar un empuje a la marca Chocolate Amatller Barcelona. Después de décadas poca actividad en la marca, María decidió redescubrir esta marca histórica y presentarla al público bajo una nueva gama de productos, de fórmulas y presentaciones exquisitas. Chocolate Amatller es hoy una marca valorada y apreciada en muchos países, donde se exporta.
Hoy día, Xavier y Maria Coll siguen juntos al frente de Simón Coll. María al cargo de la gerencia y Xavier volcado en la investigación y desarrollo en el proceso de transformación del cacao en chocolate, la mejora de los procesos de cultivo y fermentación.


“Nos apasiona descubrir todo aquello que da origen a un gran cacao”
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